¿Regenerados o Cristianos?

El día de hoy en la iglesia en dónde asisto se ha compartido un mensaje que me ha dejado con mucho que meditar. Quisiera compartirles mis notas al respecto para que, así como yo hice, ustedes puedan evaluar su vida hasta el día de hoy.

Recuerden, son notas propias donde trataré de explicar lo mejor que pueda el mensaje del pastor.

Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. Santiago 5:19-20

Esta es la conclusión de la carta que Santiago escribió a los creyentes. El propósito de la carta se ve expresado en estos dos versículos: La conversión de los pecadores a Cristo, el rescate de las almas del infierno y cubrir los pecados con perdón. Es una carta netamente evangelista, pero, curiosamente, no va dirigida al exterior, al mundo, sino que como mencionamos antes, es una carta a los creyentes, a la iglesia de Dios. Muchas veces pensamos que la evangelización tiene que ver con el exterior, pero a triste realidad es que en los bancos de cada iglesia hay gente a la que la nueva noticia de Cristo aún no le ha llegado al corazón. Aunque lleve toda la vida en la iglesia.

En líneas generales, Santiago habla de lo siguiente y nos confronta a todos los que estamos dentro de la iglesia para ver si nuestra fe es verdadera, por lo cual su carta va dirigida a eso, a revelar qué tipo de fe tenemos:

  • Nos invita a evaluar nuestra fe en las pruebas y las tentaciones a la luz de la palabra, así como a reflexionar si nuestra vida la vivimos en obediencia a la palabra.
  • ¿Cómo respondemos nosotros? ¿Respondemos conforme a nuestra fe en amor o somos parciales con la gente? Santiago nos dice que nuestras obras son la evidencia de nuestra fe.
  • ¿Qué clase de conversaciones tenemos? Si somos capaces de controlar nuestra lengua podremos controlar todo lo que hacemos para poder ser hacedores de la Palabra. Proverbios 14:12: Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte. Lo que hacemos podemos hacerlo con sabiduría de lo alto o con sabiduría humana, no importa lo que sea.
  • ¿Qué tanto nos dejamos influenciar por el mundo? ¿Seguimos su corriente o somos sal y luz de esta tierra? Poco a poco Santiago va desde el exterior hacia el interior del ser humano; de las obras que hacemos al motivo por el cuál las hacemos. ¿En qué condición está nuestro corazón? ¿Humilde y humillado, u orgulloso y altanero?
  • ¿Nos importa la voluntad de Dios o queremos vivir a nuestra manera? ¿Le decimos a Dios “qué quieres que yo haga”?
  • También nos habla de la honestidad en el trato con nuestros semejantes, no podemos dejar que nuestras riquezas o clase social nos alejen de Dios. Al contrario, debemos ser pacientes en esperar en Dios y orar constantemente, vivir de rodillas ante el trono.

Cuando Jesús nos instruye sobre la gran comisión de predicar a todo el mundo en Marcos 16:14-18, él dice: “predicar el evangelio a toda criatura“, y todos estamos incluidos ahí, incluso la Iglesia de Dios. No es posible que no se hable del evangelio en las iglesias porque “ahí todos son salvos”, “ya lo han escuchado antes”, “no es necesario, eso es para el mundo”. Tristemente, la falta de exposición y enseñanza de esta doctrina fundamental ha derivado en el crecimiento de sectas, falsas doctrinas y falsos maestros.

Hay mucha gente en la iglesia que no conoce a Dios, y lo que es más triste, no son conocidos por él. Jesús mismo lo dice en Mateo 7:21-23, “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Hay gente en la iglesia, sentada en el banco o silla cada domingo desde hace años que nunca ha tenido un verdadero encuentro con Jesús, sino que hacen lo que hacen en su propio nombre, por sus propios méritos.

A partir del versículo 7 hasta el 10 del capítulo 4, Santiago pone 11 mandatos para aquellos que quieren practicar una fe verdadera:

  1. Someteos pues a Dios
  2. Resistid al diablo
  3. Acercaos a Dios
  4. Limpiad las manos
  5. Purificad vuestros corazones
  6. Afligíos
  7. Lamentad
  8. Llorad
  9. Su sonrisa de convierta en lloro
  10. Vuestro gozo en tristeza
  11. Humillaos delante de Dios

No voy a explicarlos cada uno, pues lo que realmente quiero compartir con ustedes de esta enseñanza es lo que sigue, siendo todo lo anterior una introducción solamente.

Por favor, tenga en cuenta este pasaje antes de pasar a lo siguiente:

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:9-10

Con este versículo en mente, pregúntese a usted mismo: ¿mi corazón me ha engañado? Deje que el Dios que conoce y juzga todo con justicia le dé una respuesta, y si al final la respuesta es positiva, haga algo al respecto, pues es por la misericordia de Dios y su gracia por lo que se le ha revelado.

Santiago 5:19-20 nos revela algunas cosas acerca de este asunto.

Si alguno entre vosotros: Es decir, son gente dentro de la iglesia, no de afuera, sino de nosotros mismos, sentados junto a nosotros o a lo mejor nosotros. Sin embargo, no tenemos la sabiduría y omnisciencia de Dios para entender el corazón humano, por lo que necesitamos pruebas para identificar a aquellos que necesitan el evangelio.

Extraviado de la verdad: Que tengan error en la doctrina. Hay gente dentro de la iglesia de Cristo que, aun profesando la fe, leyendo la Biblia, oyendo de Dios cada día y haciendo oraciones públicas, en realidad no han sido regenerados (Del griego palingenesia, que quiere decir nuevo nacimiento (palin, de nuevo; génesis, nacimiento). Se utiliza de la regeneración espiritual, involucrando la comunicación de una nueva vida, siendo los dos poderes activos para producirla «la palabra de verdad», y el Espíritu Santo. El nuevo nacimiento y la regeneración no constituyen etapas sucesivas en la experiencia espiritual; se refieren al mismo acontecimiento, aunque lo contemplan en diferentes aspectos. El nuevo nacimiento destaca la comunicación de vida espiritual en contraste al anterior estado de muerte espiritual; la regeneración destaca el inicio de un nuevo estado de cosas en contraste con el viejo. (Diccionario VINE)). Es decir, son gente que por no entender la doctrina bíblica o tener una diferente moldeada a sus propios principios, no han nacido de nuevo, no han sido salvados por la gracia de Dios.

Isaías 53:6: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.” El profeta Isaías se añade a esta acusación, no pretende ni por un momento que él está libre de pecado, así como nosotros no podemos pretenderlo. Todos somos pecadores delante de Dios, pero cada uno a su manera. Algunos lo son abiertamente en rebelión franca contra Dios y sus preceptos; otros lo son en lo secreto, donde nadie los ve; y luego están los que están engañados, aún ellos mismos creyendo que su camino no es de pecado. Tito 3:3: “Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.” Aún Pablo “circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible” (Filipenses 3:5-6) reconoce que era pecador, que todos lo fuimos, que aún lo somos en algunos casos. Pablo reconoce aquí su verdadera naturaleza, y en esta condición no importa la profesión de fe, pues el ser humano siempre atenta contra la voluntad de su Creador.

Este tipo de personas se identifican con los creyentes, pero su corazón está lejos de Dios (Isaías 29:13: “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”). La profesión de su fe no cambia su verdadero estado de espiritualidad. Jeremías 13:23: “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer el bien, estando habituados a hacer el mal?” Es imposible que alguien cambie su piel en lo natural, es imposible que el leopardo oculte sus manchas o la cebra sus rayas, y también es imposible que estas personas cambien su naturaleza, pues se han extraviado de la verdad, la cual conocen y están inmersas en ella, pero no han abrazado esa misma verdad. ¿Cuánto tiempo llevamos escuchando el evangelio, pero sin tener el testimonio del Espíritu en nuestro corazón que nos dice, nos revela y nos hace entender que somos salvos? ¿Qué nos lo impide? ¿Nos estamos engañando a nosotros mismos?

Error de camino: Error: da a entender la idea de andar vagabundeando, de una vida sin rumbo o sentido espiritual. ¿Qué sentido tiene nuestra vida? ¿A dónde me está llevando? ¿Qué camino he escogido? Recuerda lo que una vez un predicador dijo “podemos andar libre y tranquilamente en el carril moral y limpio del camino ancho hacia la muerte eterna.”  Proverbios 16:25: “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte.” No podemos dejar de pensar en este versículo y mucho menos pasarlo por alto en nuestra vida. Nuestros caminos, todos nuestros caminos son caminos errados, pues no son el camino de Dios. ¿Cuál es el camino de Dios? Juan 14:6: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Jesús es el único camino que nos puede llevar a esa regeneración, a esa nueva vida, a verdaderamente ser hijos de Dios. Errar en el camino es andar por un camino que no sea Cristo. Son gente que dentro de la iglesia caminan de espaldas a Dios a pesar de profesar el nombre de Dios.

Note como Santiago no anda por las ramas y llama a estos miembros de la iglesia que se han extraviado de la verdad y andan por caminos errados por su nombre: pecadores. Asisten al culto, profesan a Dios, cantan y levantan las manos, cierran los ojos al orar, dan ofrendas y aún sirven en la iglesia, pero siguen siendo pecadores. Todos lo somos en el sentido estricto de la palabra, pero los que hemos sido regenerados delante de Dios ahora somos llamados santos, justos; falibles, sí, pero con un abogado delante del Padre. En la Biblia, el término pecador se reserva exclusivamente para los que no han sido regenerados, los que no han nacido de nuevo. Mateo 9:12-13: “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a los justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” Jesús quería dar a entender aquí que las personas que confían en sus obras y en su moral nunca van a entender su propia culpabilidad; para ellos la acusación del pecado en sus vidas les pasa por alto pues no la pueden ver; no pueden verse a sí mismos como los malos de su propia historia. Es por esto que no pueden ser regenerados. Es por esto que Jesús hablaba aquellos que estaban dispuestos a oírle, a aquellos que reconocían su condición de pecado delante de Dios. A Dios no le interesa que vivamos como cristianos, sino que en nuestro corazón esté el amor de y para Dios en agradecimiento por lo que ha hecho por nosotros.

Salvar de la muerte un alma, cubrir multitud de pecados: Aún hay esperanza para aquellos que decidan abandonar sus caminos errores y regresar de su extravío de la verdad. Pero esta esperanza implica reconocer nuestro pecado, regeneración, arrepentimiento verdadero y vivir de nuevo para Dios, no según nuestros propios mandamientos, sino conforme a Cristo.

Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo, puesto que hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este día. Henos aquí delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto. Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel. Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley. Esdras 9:15; 10:2-3

¿Eres regenerado o sólo eres “cristiano”?

Salmo 27:14

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Todo lo que hacemos debe hacerse en Dios. Como cristianos esa debe ser nuestra meta. Col 3:17 nos dice que todo lo que hagamos, de hecho o palabra, lo hagamos para él. ¿Por qué? Simple, él nos creo y tiene derecho legal sobre nosotros, criaturas suyas. Pero también recordemos algo, el es omnipotente (su poder no tiene límite establecido y puede hacer absolutamente todo de manera soberana)  y es omnisciente (sabe absolutamente todo desde siempre) y todo lo que hace es perfecto por consecuencia. Esto va de la mano con su omnipotencia, pues aunque puede hacer todo, y hacerlo de la manera que a él le plazca, lo hace de la manera en que resulta mejor, no para él, pues si el universo dejará de existir en este instante él es tan grande que no lo sentiría, por lo tanto no lo hace para él sino para que nosotros le conozcamos a través de sus obras y le demos honra y gloria. Además, es omnipresente (lo que quiere decir que está contigo en todo momento y lugar, habiendo hecho todo para que podamos entrar a su presencia, sólo tenemos que creerle). Siendo él omnipotente, omnisciente y omnipresente son razones suficientes para confiar en él. Pero si a eso le añadimos su amor y misericordia, su voluntad de que le conozcamos, ahora tenemos más factores para agradecerle y vivir para él.
Con él de nuestro lado y después de todo lo que ha hecho por nosotros, ¿cómo no hemos de aguardarle y esperar en él?

Examínese a Usted Mismo

Hola, le parece si el día de hoy me acompaña a 2da carta a los Corintios 13:5, y vamos a leerlo.

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?

2da Corintios 13:5

Le voy a preguntar algo ahora que ya hemos leído este versículo: ¿Cuándo fue la última vez que se examinó a usted mismo?

Con esa pregunta en el aire, vamos a orar, y a poner esta enseñanza en manos de Dios, porque si él no está con nosotros, ¿pues qué hace usted aquí? Ore usted y yo oraré por todos los que puedan llegar a leer este mensaje. Sí, ore, aunque sea un escrito, pues si Dios no está con nosotros, ni la Biblia tendrá sentido, porque necesitamos el Espíritu para comprenderla.

¿Por qué le hacía esta pregunta antes? Déjeme explicárselo con un ejemplo:

Si usted compra un carro nuevo, una de las cosas que tiene que hacer es revisar que todo funcione adecuadamente. Y si algo no funciona como debería, lo primero que hace es decirle al vendedor que algo no funciona antes de aceptarlo, ¿cierto?

Sin embargo, imagine que usted no nota nada malo cuando revisó el carro y hace la prueba de manejo, así que la acepta y firma los papeles necesarios. Al paso de los días, nota que el carro empieza a hacer un ruido cuando prende el clima, pero no le da importancia. Se da cuenta que si prende y apaga el clima dos veces, se deja de oír, así que ya no llama a la agencia con los profesionales para que le ayuden y hagan válida la garantía. Simplemente encuentra la “maña” para que el carro funcione (Maña: se usa entre otras cosas para designar formas de hacer que algo funcione, pero no como debería, sino de otra manera dando el mismo resultado; un parche externo que alarga la vida útil de algo pero no es parte ni repuesto del original). Y como esa maña funciona, usted ya no llama a nadie.

Al pasar los meses, puede que usted tenga en su mente esa, “espinita clavada” por llamarle a alguien a que lo revise, de llevarlo a la agencia, porque en el fondo, sabe que su carro no funciona como debería, pero pues… funciona, así que no le mueve al asunto. Además, no tiene tiempo, no tiene dinero para invertir, o simplemente no quiere lidiar con todo el papeleo. Como usted está cómodo con su carro funcionando de esa manera, y sobre todo, no tiene que pagar a los profesionales o lidiar con las garantías, se le hace más fácil vivir así. Nunca hace esa llamada a la agencia para que arregle su problema con el carro, es más, se cree lo suficientemente listo por haber solucionado el problema usted mismo y de paso ahorrarse unos billetes.

Al pasar los años, la maña se hace costumbre, ya ni se acuerda como era que funcionaba cuando lo hacía correctamente, pero de repente un día, la maña deja de funcionar. Ya el clima no enfría, la calefacción no funciona, el ruido no se calla y la marcha empieza a fallar. Por más que usted revise el aceite y que abra el cofre, no puede encontrar el problema. Al paso de unos días, el carro ya no avanza y poco después ya ni siquiera enciende. Revisa las mangueras pero no ve nada. Revisa hasta los fusibles, y no sabe ni lo que está haciendo porque en realidad no sabe cómo funciona un motor a fondo. Ahora es cuando se acuerda que hay un profesional que se encarga de ese tipo de problemas, y es ahora cuando decide llamarlo.

Lleva el carro al mecánico de su confianza o la agencia si puede pagarlo (porque la garantía ya no entra), y con toda su experiencia revisa la situación, enciende el motor, o trata de hacerlo, abre el cofre, revisa el motor, escucha atentamente los ruidos, corre los escáners computarizados, revisa todo lo que tiene que revisar y va con usted. Le enseña el motor, y justo ahí, usted se da cuenta de lo que el profesional ya sabía: su motor está roto, las mangueras ya no aguantan y una que otra ya se rompió. Cuando ve el motor ya con lo que el mecánico le ha dicho, se impresiona de como su motor pudo haber llegado a ese estado, y como usted nunca lo notó por más que revisó y buscó el problema. Ahora puede ver el problema y sus efectos.

Entonces el profesional le dice: “Esto seguramente lo provocó un pequeño fallo en el alternador que a veces viene de fábrica. Es raro, pero pasa, y si no se revisan, al estar conectado a la banda, amarra muchas de las funciones del carro, causando problemas pequeños al principio, pero que al ir desgastándose empiezan a tronar, a elevar la presión del motor, a no sincronizar los pistones, etc. Lentamente, porque se ve que era un motor excelente, pero la calidad no es suficiente cuando la banda no funciona y no se detiene el proceso de desgaste que esto provoca. Ahora usted tiene un motor que no funciona, un carro que no se puede mover, y un gasto muy grande porque esto no lo va a cubrir la garantía ni el seguro. Y lo que no tiene, es un carro que funcione en el que pueda moverse. Si hubiera revisado esto antes sólo hubiera pasado un día en la agencia en lo que cambiábamos el alternador y la banda, y la garantía hubiera cubierto todo el costo. ¿No notó un ruido extraño cuando prendía el clima?”

Con ese ejemplo, quiero decirle que así somos nosotros con nuestra vida en Cristo. Cuando nos convertimos a Cristo, estamos nuevos, todo parece funcionar bien, sabemos que tenemos un propósito y de manera inmediata nos damos cuenta cuando algo está mal en nuestra vida y tratamos de repararlo para estar bien con Dios, ese Dios que nos tiene enamorados. Pero de repente notamos que ya no tenemos la misma energía de antes para servir a Cristo (y no hablo de servir en la iglesia, aunque a veces lo incluye), ya no nos apasiona TANTO leer la Biblia, nos cuesta llegar temprano a la iglesia y a veces hasta se nos olvida orar. Pero en lugar de hacer algo al respecto y vivir una vida de oración y disciplina en Cristo para que él nos cambie y nos renueve la fuerza y el denuedo por su palabra cada día, nos acostumbramos a nuestra vida cristiana de iglesia, donde asistir, diezmar, cantar, escuchar y cerrar nuestros ojos son equivalentes a ser cristiano. Nos acostumbramos a nuestras fallas y decimos: así soy, ¿qué le voy a hacer?

¿Cómo puede decirse a usted mismo qué le va a hacer? La primera pregunta que debería hacerse no es qué es lo que va a hacer, sino ¿de verdad soy cristiano? Porque claro, es muy bueno y agradable venir y aprender del carácter de Cristo, es más, para un cristiano, es necesario y esencial saber esto porque nuestra meta en la tierra es ser como Cristo. Pero el vivir así es todo un reto que muchas veces no queremos tomar. Además, ésto es un segundo paso, el primero es creer por fe en Cristo y su obra redentora para que usted pueda recibir su redención, porque si no, usted está aquí desperdiciando su tiempo y despreciando el pan de la mesa de Cristo (lea Malaquías 1:6-7).

Hoy en día las congregaciones cristianas (hablo de los edificios, no de la verdadera Iglesia de Cristo que forman aquellos que han sido rescatados de su vana manera de vivir) están llenas de paganos bautizados, de cizaña y de cabritos, aquellos que se parecen al trigo y a las ovejas del Señor, pero que no son como ellas, y que en el día postrero serán apartados de la verdadera Iglesia y serán echados al fuego y oscuridad eternos.

¿Sabe qué es lo que diferencia la cizaña del trigo, los cabritos de las ovejas? La santidad. Después de todo, ese es el propósito de enseñar el carácter de Cristo a la iglesia de Cristo, ¿no?

Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

Hebreos 12:14.

El autor de hebreos nos exhorta a que actuemos en amor unos con otros para permanecer en paz, pero sobre todo, nos pide que tengamos santidad, porque sin santidad nadie verá al Señor. ¿Por qué es esto? Porque cuando una persona de verdad se convierte a Cristo por el don de Dios, Dios no dejará lo que empezó en esa persona de manera incompleta, sino que seguirá obrando en esa persona por medio de la Palabra, las bendiciones, reprensiones y disciplinas. Él se va a ocupar de que la obra que inició se complete.

Juan 3:3, 7: Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. Cristo nos dice aquí que es necesario que el hombre nazca de nuevo para poder entrar al reino de Dios. ¿Qué significa esto? Qué es necesario que usted sea una nueva persona, un nuevo nacimiento con una nueva identidad, no según usted: cabrito de la carne, sino según Cristo, el Hijo de Dios. Pero la única manera en que una cosa se convierta en otra cosa, es destruyendo la primera para hacer una nueva. Si yo quiero con un púlpito de madera hacer un cajón, tengo que destruir el púlpito y trabajarlo hasta que sea de la forma del cajón que yo quiero hacer. No puedo hacer un cajón de la madera de este púlpito sin destruir el púlpito mismo.

De la misma manera, Dios no va a trabajar en usted hasta que usted esté bien muerto a usted mismo. ¿Cómo funciona esto? 2da Corintios 5:14-18 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación. Dios nos hace nuevas criaturas cuando estamos en él, y somos transformados y dejamos de ser cabritos, el cabrito que somos muere, y somos renacidos como ovejas, ya no como cabritos, sino con una nueva identidad, no según nosotros, sino según Cristo.

Hebreos dice que sin santidad nadie verá al Señor, pero ¿qué es entonces la santidad? 1 Tesalonicenses 4:1-3a dice: Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación. Santidad entonces es la conducta apropiada por parte de aquellos que se dicen hijos de Dios. Es el estado al que Dios nos llama a vivir, al que nos llama por gracia, y al cual entramos por la fe en Cristo, comenzamos y persistimos en un vivir cristiano. La santidad es actuar de acuerdo a lo que Dios espera de ti en todo momento y en todo lugar, en otras palabras, tener un corazón íntegro delante de Dios. Ahora vean la advertencia contra el que rechaza la voluntad de Dios que Pablo mismo nos da en ese pasaje en los versículos 7 y 8: Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo. Desechar la voluntad de Dios en su vida no sólo significa desechar a la persona que le hable de la Biblia y le confronte con la santidad en su vida de acuerdo a lo que dice Dios, sino que va a estar rechazando a Dios mismo, su Espíritu, y la obra de amor redentora de su Hijo en la Cruz.

Volvamos a Hebreos, donde el escritor nos dice: “santidad, sin la cual nadie verá a Dios”. ¿Por qué nadie puede ver a Dios sin santidad? Espero que sea más claro ahora, pero por si no es así, le explico: la razón es que porque si no hay frutos de santidad, es que Dios no está obrando en la persona. ¡Y si no está obrando en ella, es porque no es su hijo! 1 Juan 3:9-10: Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

Un ejemplo: Muchos no quieren ser disciplinados en la iglesia, y no creen que la disciplina sea algo bueno, ni siquiera en su casa, con sus hijos. Luego se preguntan por qué su hijo se metió en las drogas, por qué su hija salió embarazada, por qué le robaron dinero a su mamá, o por qué se suicidaron, si eran “tan buenos”. Se les olvida que la falta de disciplina en casa se ve reflejada en los frutos de los hijos. Sin embargo, déjeme recordarle que Proverbios 3:11-12 (No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.) le dice a usted que no menosprecie el castigo de Jehová, porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo quien quiere. ¿Ama a sus hijos? Disciplínelos. ¿Quiere ser amado por Dios? Déjese disciplinar, pues la disciplina nos ayuda a ser santos. Pero si usted se encuentra cerca de Dios y hace algo malo y no es disciplinado por Dios, preocúpese, porque Dios sólo disciplina a sus hijos para que puedan llegar a ser santos. Si no lo disciplina a usted es porque no es su hijo, sino bastardo así como dice Hebreos 12:7-8: Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

Le voy a hacer otra pregunta ¿Usted quiere ir al cielo? La mayoría de la gente quiere, pero no necesariamente quieren que Dios esté ahí cuando ellos lleguen. ¿Usted cree en Dios? Bien hace, los demonios también creen, y tiemblan (Santiago 2:19: Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan). ¡Al menos ellos tienen temor de Dios! ¿Qué hay de usted? ¿Tiene temor de Dios en su vida?

¿Sabe lo que significa ser salvo? Ser salvo no significa que un día oró una pequeña oración que alguien les invitó y que usted creyó esas palabras con “con todo el corazón”. Muchos van a la iglesia, levantan las manos, escuchan atentos el sermón y oran, pero salen de ahí y siguen viviendo sus vidas como siempre, viven como los del mundo, incluso viven peor que ellos, ¡Pero hicieron una oración! Con eso debe ser suficiente para ir al cielo, ¿no? ¡Mentira!

La evidencia de la conversión verdadera no es levantar las manos, ir a la iglesia, u orar por los alimentos, sino que es el fruto continuo en nuestra vida Mateo 7:20: Así que, por sus frutos los conoceréis. El cristiano no puede vivir en un estado de pecado continuo toda su vida, sin llevar fruto, y pretender ser un cristiano verdadero. Hay poca evidencia de una verdadera conversión en muchas personas dentro de nuestras congregaciones (edificios), viven una vida de iglesia y de buenos actos morales, pero sin Dios, y al final del tiempo escucharán de Cristo: Nunca os conocí; aparatos de mí hacedores de maldad; Mateo 7:23, aunque hayan estado 10, 20, 50 años sentados en una silla de la iglesia. Lo único que resulta de esto es que el nombre de Dios es blasfemado por la gente de afuera por culpa de aquellos “cristianos” que no se han examinado a sí mismos y que siguen viviendo en pecado pero en la iglesia y con la Biblia bajo el brazo. Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. Romanos 2:24-25.

La única manera de ser regenerados, de nacer de nuevo, de ser nuevas criaturas es teniendo un encuentro personal con Cristo. ¿Sabe usted cuál es el único resultado de un encuentro con Dios? Si usted lo sabe, bendito sea, pero si no, acompáñeme a Éxodo 34:6-8 para ver un ejemplo: Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación. Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.

El único resultado de encontrarnos con Dios cara a cara es reconocer quien es y adorarlo por lo que él es y por lo que ha hecho por nosotros y cambiar nuestra manera de ser. ¿Cuándo usted viene a la iglesia realmente termina postrado, con las rodillas sangrando y adorando a Dios? ¿Sigue viviendo cada día buscando tener más de esos encuentros sabiendo lo que el salmista sabía, que es mejor estar en la presencia de Dios que todo lo que el mundo pueda ofrecernos, es mejor estar en sus atrios que la vida misma? ¿O su espiritualidad termina cuando sale de la iglesia?

Jeremías 31:31-34: He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. ¿Cuál es el propósito de Dios de poner su ley en nuestra mente y corazón? Que seamos su pueblo, que seamos santos. Usted no puede llamarse a usted mismo iglesia y pueblo de Dios si en su corazón y su mente no está la ley de Dios y la sigue, porque en esto consiste el nuevo pacto. ¿Es usted de esa clase de personas de las que Dios dice: Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo?

Quiero que note algo: No está hablando de los que asisten a un servicio los domingos por la mañana, ni siquiera de los que van entre semana o los que sirven en la iglesia. Es más, ni siquiera está hablado de los que predican desde un púlpito. Dios está hablando de aquellos que en su corazón ha sido puesta la ley de Dios por la regeneración que el mismo Espíritu ha hecho en ellos.

Jeremías 32:37-40: He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios. Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. La evidencia de que Dios tiene un pacto eterno con usted es el Temor de Dios en su corazón, pero si usted se aleja y no es disciplinado por Dios es porque no es su hijo, sino que es bastardo, y por lo tanto, nunca ha sido regenerado, y por lo tanto, Dios no es su Dios, y por lo tanto, nunca ha tenido la más mínima oportunidad de entrar al cielo.

Luego la gente deja de venir a la iglesia y nos preguntamos por qué, si eran personas fieles y buenos cristianos a nuestros ojos, pero cuando vemos lo que le dice Dios a Samuel en 1 Samuel 16:7 (Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.) y lo que nos dice Juan en 1 Juan 2:19 (Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.) todo queda más claro. Las apariencias nos engañan a nosotros, pero a Dios no se le puede engañar pues él ve nuestro corazón y nuestras intenciones. Ellos salieron de aquí, de la iglesia de cuatro paredes, pero no eran de Cristo, porque nunca llegó a su vida el evangelio verdadero de la cruz de Cristo, y si llegó, nunca le hicieron caso. Si le hubieran hecho caso hubieran permanecido con nosotros, pero como dice el mismo versículo, esto sucede para que aún nosotros nos demos cuenta que no por ir a la iglesia se es cristiano. Ir a la iglesia lo hace tan cristiano como ir a un concierto lo hace un músico. Uno no se hace músico por ir a uno o muchos conciertos, sino por practicar, ensayar, sacrificar otras cosas por lograr aprender todo lo necesario para poder tocar de la manera correcta. ¿Se ha preguntado alguna vez porque no puede crecer en su maduración a pesar de ir todos los domingos a la iglesia y de orar por sus alimentos? ¿Por qué su vida sigue igual? ¿Por qué simplemente no avanza? La razón es que no oye a Cristo, y no oye a Cristo porque no es su oveja. Él dice: Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; Juan 10:3. Pero la realidad es que si este es su caso entonces usted tristemente no se ha convertido a Cristo.

Muchos en la iglesia me dirán: “¿Cómo puedes decir que yo no soy cristiano? Si lo único que quiero es el poder de Dios en mi vida”. Pero si de verdad quieren ese poder en sus vidas, entonces algo tienen que descartar, a ustedes mismos Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame; Mateo 16:24. Otros dirán “Quiero conocerle”. ¡Entonces tienen que separarse del mundo! Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios; Santiago 4:4. La vida mundana y la vida a nuestra manera no encajan con lo que Dios pide de nosotros. Esa vida y la bíblica son mutuamente excluyentes.

Por eso les digo que es necesario que se examinen a ustedes mismos, pero hay un problema con esto. El problema de examinarse a uno mismo es que a menudo nos usamos a nosotros mismos de referencia para saber si estamos bien o mal, y a nuestros ojos, lo que hacemos es bueno, y por lo tanto nosotros tenemos que ser buenos. La Biblia dice que hay camino que nos parece derecho pero su fin es camino de muerte. Proverbios 14:12. Por esa razón, la única manera en que podemos entender lo malo y pecadores que somos es compararnos con la excelencia moral de Dios. ¿Por qué? Sencillo, Isaías nos explica algo en Isaías 64:6: Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento; Dios nos dice aquí que estamos sucios, y lo sucio no puede limpiar lo sucio, lo único que puede hacer es ensuciarlo más. Por eso es que no podemos compararnos con nosotros mismos, sino que tenemos que compararnos a Dios y dejar que él nos examine para confrontarnos de manera clara con nuestro pecado. Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno; Salmo 139:23-24. ¿Cómo haremos eso? Leyendo su palabra Salmo 119:105: Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino; y obedeciéndola Salmo 119:9: ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

¿Ha anclado su vida al pie de la cruz de Cristo? Pedro, en 2da Pedro 1:3-11, nos aconseja anclarnos a ese llamado que recibimos en nuestra vida de parte de Dios para conocerle y a esa decisión que tomamos cuando elegimos seguirle para que no caigamos, para que no estemos ociosos, y para que recibamos una amplia y generosa entrada en el reino de Dios.

Es tiempo de dejar atrás una vida de pecado, es tiempo de limpiarnos, es tiempo de santificarnos. Es tiempo de que dejemos de hacer lo que nos gusta y empecemos a vivir la vida en Cristo, esa vida que a veces se sufre pero siempre se recibe recompensa, Santiago 4:8-10: Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. Es tiempo de que usted y yo veamos el sacrificio de Cristo por nosotros en la cruz y empecemos a considerar morir nosotros mismos para empezar a vivir para Dios Romanos 6:13: No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta

Romanos 12:1-2.

Póngase a prueba a usted mismo, examínese a la luz de la Palabra y compare su forma de ser con la forma de ser de Dios para ver si vive en la fe de Cristo Jesús, ¿hace cuánto que no lo hace?

“La santificación es aquella relación con Dios en la que entran los hombres por la fe en Cristo, y para la cual el único título que tienen es la muerte de Cristo” (Leído en un libro, pero no recuerdo el autor).

Reflexión del día, 07 Abril 2015

Esdras 10:2-3

Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel. Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley.

A pesar de todo el pecado, aún habrá esperanza para el pueblo de Dios mientras halla un corazón contrito y humillado lleno de arrepentimiento genuino y dispuesto a dejar aún lo que ama por agradar y obedecer a Dios, viviendo una vida de santidad sin mezcla con el mundo, con el pecado.

Acerca de Halloween

¡Hola!

Siento no haber subido entradas en las últimas semanas, he dejado algunas cosas pendientes, incluyendo el mantenimiento de esta página, pero esto no significa que he dejado de seguir estudiando. Ya hay varias entradas preparadas, que iré subiendo conforme valla siendo tiempo.

Pero por ahora, esta entrada es acerca un poco de lo que se celebró el día de ayer alrededor de muchos países del mundo, aunque no todos. La noche de brujas en mi país, o Halloween, como es su nombre en inglés.

Veamos qué es lo que esta fiesta es en realidad, de dónde viene y qué dice la Biblia sobre todo esto, recordemos qué lo más importante siempre será comparar nuestra vida y nuestras acciones con la Palabra y ver si lo que hacemos va de acuerdo a la voluntad de Dios.

Empezaré, como en otras ocasiones, con una serie de preguntas para que cada uno podamos saber lo que pensamos en este momento.

¿A quién le gustan los dulces? A mí me gustan, y mucho, de hecho algunos amigos hasta me hacen burla por ello, dicen que como demasiados dulces.

¿A quién le gustan las manzanas? A mí, sobre todo las amarillas, y si están preparadas con limón, sal y chile mucho mejor.

¿A quién le gustan las fiestas? ¿Han ido a fiestas? Personalmente, me gusta mucho celebrar con mis amigos alguna ocasión especial, cómo un cumpleaños o una graduación, siempre en un ambiente sano.

¿Les gusta cómo se ven los niños cuando les ponen trajecitos de marinerito o de princesa? Algo así como Blanca Nieves y la Cenicienta o Popeye, se ven bien lindos, ¿no? A veces hasta dan ganas de abrazarlos y tomarse una foto con ellos.

Ahora, una pregunta un poco más complicada:
¿Qué es el pecado? 1 Juan 3:4 dice: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.” Entonces, según lo escrito aquí el pecado es hacer algo en contra de la ley, la ley de Diosno la humana. Todo aquello que no agrada a los ojos de Dios es pecado.

Bueno, pasemos ahora a algo muy actual, algo a lo que ustedes y yo nos hemos estado enfrentando, a lo mejor sin darnos cuenta, a lo mejor sí, pero que a partir de la adolescencia (o antes en estos tiempos) lo enfrentamos de forma cada vez más intensa y sutil al mismo tiempo.

La pregunta importante es, ¿Qué sabemos de Halloween en realidad? ¿Qué hemos oído?

No vamos a centrar nuestra plática en la historia de Halloween, pero sí les voy a dar un pequeño resumen. Si quieren más información investiguen en sus casas, hay mucha información al respecto por todos lados.

Hace muchos años (entre 1000-300 A.C.) existió un pueblo, a cuyos ciudadanos les decían celtas, que vivió en una extensa región de Europa. Dentro de este pueblo, especialmente en las regiones de Galia, Hispania y Britania, había una clase social alta que eran los sacerdotes y maestros de ellos, aunque también desempeñaban otras funciones. Se llamaban druidas, y tenían una inclinación hacia la naturaleza, pero con un montón de ideas y prácticas ligadas con la magia y lo oscuro. El 31 de Octubre, este pueblo celebraba el Samhaim que conmemoraba el final del verano y la cosecha y el inicio de un nuevo año. Era uno de sus cuatro festivales principales, todos los cuales tenían que ver con la celebración de la cosecha o cambios de estaciones. Sin embargo, esa misma noche celebraban otra cosa, la fiesta de los muertos. Creían que justamente ese día, la membrana que separaba el mundo de los muertos y vivos adelgazaba tanto que era posible para los muertos cruzar de regreso al mundo para visitar y, generalmente, llevarse consigo a sus seres queridos (siendo que la Biblia establece en Hebreos 9:27 lo contrario: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez,  y después de esto el juicio”). La membrana también permitía en esta fecha, el traslado de espíritus malignos. Era una reunión de los muertos y vivos para predecir el futuro y reunirse con los viejos amigos. Era una fiesta de plena exaltación a la maldad y vamos a ver por qué.
Después, el imperio romano conquista a estos pueblos y mezcla sus propias festividades con las nativas. La iglesia católica no ve con buenos ojos esta “práctica pagana” así que tenían que hacerle algo, pero no querían perder posibles devotos a su fe, así que tenían que buscar una manera inteligente de darle gusto a todos; y así fue como se les ocurrió convertir la festividad en cristiana (una práctica utilizada por la iglesia católica durante mucho tiempo). Ellos celebraban el día de todos los santos en Mayo, pero al papa Gregorio III se le ocurrió mover la fecha a noviembre, aprovechando lo que estas tribus celtas ya creían, pues siendo una noche dónde ambos mundos (muertos y vivos) se acercaban quedaba perfecto con lo que se intentaba recordar ese día. Así que el 31 de Oct pasó a ser la víspera (día anterior) de todos los santos, en inglés “All Hallows Eve” que poco a poco evolucionó hasta quedar convertido en la palabra que hoy conocemos como Halloween. De ahí el nombre y su origen, pero veamos qué es lo que tiene que ver todo eso que pasó hace tantísimos años con nosotros hoy en día.

Los druidas se caracterizaban por practicar ritos satánicos y prácticas oscuras. Eran gente que tenía poder real, pues el diablo puede dar poder a quienes le sirven, y esto causaba que la gente que estaba bajo su influencia tuviera miedo de ellos e hiciera lo que les pedían, sin tomar en consideración que participaban en cosas demoníacas. Parece que todo esto fue hace tantos años que ya ni se debe recordar, incluso fue antes de que Cristo viniera a la tierra, pero es algo muy actual, la maldad no se ha destruido, sólo se ha transformado, adaptándose a cada generación y sus creencias. Esto ha llegado a nosotros a través de la cultura estadounidense, que ha sido invadida por migrantes de todo el mundo, incluidos descendientes celtas, con todo y sus costumbres. Para los que no sabían, Halloween es también identificado por brujos contemporáneos y ocultistas como el día más importante del año y para los satanistas como el segundo (el primero es su cumpleaños, ante todo está el ego humano).

Vamos a hablar de algunas prácticas de esta celebración a lo largo de los años y cómo han llegado a nuestro días. Durante esta festividad se practicaba la adoración a Satanás, magia, sacrificios humanos, encuentros de brujos y la promoción del ocultismo a través de la representación de los disfraces. ¿No me crees? Continúa leyendo.

Primero que nada, no es una cuestión física de lo que hacemos o dejamos de hacer, sino es una realidad espiritual, por todo el trasfondo de cada una de las tradiciones celebradas en este día. Se practicaban rituales que llevan a la muerte y el desenfreno sexual, pues hay una excitación máxima de los sentidos, de la carne. Hoy en día, hasta en el trabajo y las escuelas se inculca a la gente a participar en diferentes tradiciones propias a la fecha, y la pregunta sigue siendo la equivocada, “¿Qué tiene de malo?”
No es un asunto cultural, es un problema espiritual. Recuerden la definición que vimos del pecado, ¿qué era?

Ahora les pregunto, en sus escuelas o trabajos, ¿celebran halloween? ¿Cómo lo hacen? Y una última pregunta más importante, ¿participamos en ello? Hay mucha gente que puede decir: “Es una fiesta”, “es una actividad de la escuela,” “es que todos lo hacen,” “los niños son inocentes, no saben lo que está pasando, déjalos,” etc. Bueno, veremos lo que dice la Biblia al respecto, pero primero, una pregunta personal, o sea que no quiero que me contesten a mí, sólo piénsenlo y contéstense ustedes mismos: ¿Son del Señor? Si la respuesta a esa pregunta es , pasemos a lo siguiente, y si es no, aún estas a tiempo de considerar hacia dónde va tu vida pues Isaías 43:11 dice: “Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.” Él es la única salvación.

Éxodo 19:3-6:

Éxo 19:3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel:
Éxo 19:4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.
Éxo 19:5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.
Éxo 19:6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Estas son las condiciones que Dios nos pone para ser de él, y no sólo ser algo más de él (todo es suyo), sino ser su especial tesoro, sacerdotes y gente santa, gente dedicada completamente a él por voluntad propia.

Y podrás pensar: “ok, que tiene que ver esto con halloween, creí que estábamos hablando de ello.” No te preocupes, seguimos en el tema, pero hay que entrar en materia. Somos de Dios, pero ahora, ¿qué se supone que debemos hacer según lo que leímos? Oír su voz y guardar el pacto (estudiar la Biblia y obedecerla).

Éxodo 6:6-8

Éxo 6:6 Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes;
Éxo 6:7 y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto.
Éxo 6:8 Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo JEHOVÁ.

Fue Dios quien nos sacó de donde estábamos antes y nos trajo aquí hoy, nos trajo a sus pies y a su voluntad, pero ¿por qué? ¿por ser bien guapos? Nada de eso. Deuteronomio 7:6-8:

Deu 7:6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.
Deu 7:7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;
Deu 7:8 sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.

Sólo porque nos amó hizo lo que hizo y nos dio la única salida, Juan 3:16-17: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él“, a pesar de que no éramos nada, Salmo 8:3-4: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?”

Regresando un poco a la pregunta del principio: qué saben de halloween? la complementaremos con otra, ¿qué es halloween? Muchos de nosotros hemos oído que Halloween es malo, que es de brujas y que hay prácticas satánicas, pero cuando nos preguntan ejemplos o por qué decimos eso, no sabemos que contestar, en realidad nunca se nos ha ocurrido preguntarnos a nosotros mismos y sólo nos quedamos en “es malo” pero si nos preguntan, generalmente la conversación es así: “¿dónde dice?” “En la Biblia.” “¿En qué parte?” “Eh… por ahí…”  y no sabemos en realidad porque es malo. Hay que estudiar lo que dice la Palabra para poder defender nuestra fe y para poder aplicarlo en otras áreas de nuestra vida. Que no se diga de nosotros cómo se dijo de Israel: Oseas 4:6: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.” Estemos pues atentos a lo que sucede a nuestro alrededor, para que no nos agarren en curva y estemos preparados para cualquier cosa, 2 Corintios 2:11“para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” Podemos llegar a hacer estupideces por hacer algo que no conocemos a fondo o de lo que no conocemos su significado. Cada vez más gente se prepara para una fiesta de la que no sabe nada. El pastor Héctor Urzúa una vez contó una historia que les contaré para ejemplificar este punto: Una muchacha fue un día a comer a un restaurante de comida china, donde había una pintura con unos caracteres chinos que le gustaron mucho. Le gustaron tanto que copió el dibujo y se hizo una playera con ellos y la llevaba a todas partes. Un día, un amigo suyo, que sabía chino, le preguntó: “¿sabes lo que dice tu playera?” y ella respondió “no, pero están muy lindas las letras.” El amigo la vio y le dijo- “significa: buena pero barata.” El eslogan estaba bien para la comida del restaurante, pero la muchacha se había estado promocionando sin darse cuenta siquiera. Es peligroso participar en cosas de las que no tenemos un pleno conocimiento, podemos causarnos mucho daño, y a los que nos rodean también.

Ahora sí pasamos de lleno a algunos ejemplos de las prácticas de halloween. Empecemos con una fácil, los disfraces. ¿Qué tienen de malo los disfraces? Primero, ¿Qué es un disfraz? Es un traje diseñado para aparentar ser alguien o algo más que en realidad no eres, con el fin de engañar a otros en cuanto a la identidad. ¿Sabes cómo empezó esta tradición? Con los druidas, recordemos que ellos creían que los muertos y otros espíritus podían venir al mundo y llevarse a los vivos o hacerles maldades, así que para evitarlo se ponían máscaras. Sus máscaras eran hechas con las cabezas de animales sacrificados recientemente. Con sangre coagulándose, sus grotescos disfraces servían para verse ellos mismos como espíritus malignos, y así engañar a los espíritus que entrarían ese día al mundo de los vivos y poder evitar ser lastimados por ellos.

También hay una corriente que dice que aprovechando la festividad de los muertos y creencias en espíritus, algunos bandoleros se disfrazaban de estos seres y hacían lo que querían, y en la mañana le echaban la culpa a ellos (que no estaban presentes para defenderse de las mentiras que se decían de ellos) y pues todos les creían, porque no sabían, no tenían conocimiento. No hay que dejarnos engañar nosotros por cosas de esta naturaleza, si bien el diablo es un enemigo de todos nosotros, nuestro peor enemigo somos nosotros mismos, nosotros y nuestras pasiones; no necesitamos al diablo para ser pecadores empedernidos.

Estas prácticas siguen hoy en día, aunque parezca que no, de hecho el gobierno de Tamaulipas acaba de prohibir a los habitantes trasladarse de un lugar a otro con máscara o antifaz, precisamente para tratar de evitar estas situaciones. Las máscaras y los disfraces son usados para ocultar la verdadera identidad de los niños, quienes salen a hacer travesuras, previamente atribuidas a hadas, brujas y duendes (ahorita hablamos más de esto).

¿Pero qué menciona la Biblia de los disfraces? Veamos algunas citas:

  • 1 Samuel 28:8 – Saúl se disfrazó: “Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere.”
  • 1 Reyes 14:1-2 – La mujer de Jeroboam: “En aquel tiempo Abías hijo de Jeroboam cayó enfermo. Y dijo Jeroboam a su mujer: Levántate ahora y disfrázate, para que no te conozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo; porque allá está el profeta Ahías, el que me dijo que yo había de ser rey sobre este pueblo.”
  • 1 Reyes 20:38 – Un profeta también se disfrazó para sentenciar a Acab: “Y el profeta se fue, y se puso delante del rey en el camino, y se disfrazó, poniéndose una venda sobre los ojos.”
  • 1 Reyes 22:30 – Acab murió disfrazado: “Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré, y entraré en la batalla; y tú ponte tus vestidos. Y el rey de Israel se disfrazó, y entró en la batalla.”
  • 2 Crónicas 35:22 – Josías murió disfrazado: “Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle batalla en el campo de Meguido.”

Te invito a que leas por tu cuenta todos estos pasajes y su contexto para que entiendas la situación de cada uno de ellos, pero te comento lo siguiente, todos ellos tienen algo en común, se disfrazaron para engañar a alguien, incluso el profeta, por orden de Dios, se disfrazó para hacer entender a Acab su pecado. Por favor, pon atención al detalle que solamente Acab logró ser engañado, los demás intentaron engañar a Dios, pero a Dios no se le puede engañar con ningún disfraz (ni de ninguna otra forma). Ese es el fin de los disfracesengañar, cómo ya lo vimos. Ahora, ¿eso significa que todos los disfraces son malos? Pues no precisamente, recuerden que lo que a Dios le importa es lo de adentro, la intención del corazón, no el exterior (por ningún motivo esto es alguna clase de permiso para realizar algún tipo de acto que valla en contra de lo establecido por Dios, según podamos interpretar esa última frase). Yo puedo ponerme una bata para entrar a un laboratorio aunque no sea doctor o analista clínico, es un disfraz de algo que no soy pero es un requisito necesario para entrar a ciertos lugares. En obras, o en las películas, usan disfraces para la representación de diferentes personajes con la finalidad de entretener a un público, pero no tratan de ser algo que no son, simplemente se dedican a entretener a la gente.

Pero también hay de disfraces a disfraces, hay que ser prudentes y tener cuidado. Esto va especialmente para las mujeres, pues en lugar de disfrazarse con ropa, parece que el reto ahora es disfrazarse con la menor cantidad de tela posible. El motivo de la noche de “Halloween” es también aprovechado por las marcas de lencería que crean prendas íntimas o accesorios para un disfraz atrevido y para la ocasión. Esto ocasiona que a muchos hombres se les vaya la vista debido a esta provocativa invitación a los ojos, y causa un sinfín de pecados sexuales de todo tipo en esta noche. Así que por favor, hombres: no asistan a este tipo de fiestas, y si por alguna razón se ven en medio de una, salgan lo más rápido posible, pues aunque estemos fuertes en la fe, ¿para qué tentarnos? Y mujeres: por favor, ¡no pongan este tipo de tentaciones a los hombres! Sean prudentes.

Además, no sólo las personas del mundo se disfrazan, sino que dentro de la iglesia también hay disfraces, desgraciadamente. 2Corintios 11:13-15:

2Co 11:13 Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.
2Co 11:14 Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
2Co 11:15 Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

Desgraciadamente, a veces no tenemos la madurez espiritual suficiente para darnos cuenta del disfraz que se usa para intentar engañarnos, y caemos redonditos en él (engaño). Debemos estar listos y preparados para afrontar todo viento de doctrina y toda falsa palabra que se presente dentro de la iglesia, sea dicha por quien sea, y no sólo eso, sino que los engaños están a la orden del día en nuestra vida diaria y no somos capaces de distinguir entre un disfraz y una realidad. ¿Quieren una pista para poder hacerlo? Si tienes que preguntarte ¿qué tiene de malo? para hacer algo, mejor asegúrate, en base a la Biblia, que no tenga NADA de malo antes de hacerlo, pues cómo se dijo antes, es peligroso el no saber, o el saber a medias.

Sigamos hablando de la creencia de que los muertos podían venir al mundo de los vivos, y con esto entramos a los dulces. ¿Por qué es malo aprovechar una oportunidad única en todo el año, para tocar las puertas de personas desconocidas y pedirles dulces y frutas? Es sencillo, retomando el Samhaim, cuando llegaba la noche, los druidas se iban de casa en casa pidiendo comida a los habitantes para consumo personal y para sacrificar en las hogueras que se encendían para ahuyentar a los malos espíritus (otra costumbre y la razón por que se enciendan muchas fogatas en halloween, ¿por qué crees las historias de terror se cuentan en las fogatas?). Si la gente no les daba lo que pedían entonces lanzaban una maldición sobre la casa, y como realmente tenían poderes, muchos de los habitantes murieron a causa de ello. A las familias que pagaban les dejaban una lámpara hecha con vegetales y una vela en el interior para evitar que los malos espíritus entraran en esa casa. Era un “trato” entre la aldea y los druidas, de ahí nace la expresión “truco o trato” que dicen los niños cuando piden dulces en la calle, o les das dulces o te hacen una travesura (las que eran previamente atribuidas a otros seres). Esta práctica se llama chantaje y extorsión en lenguaje sencillo, o me das lo que quiero o te hago algún daño. ¡Y luego los papás se preguntan por qué es tan fácil para sus hijos extorsionar!, o por qué hay tanta corrupción en México, por qué el oficial de tránsito les pide “una mordida” (que usualmente le dan; para los que no entienden el concepto, en México se le dice “mordida” a un soborno) siendo ellos mismos partícipes de esto en una forma en la que ni se imaginan y que para ellos es muy inocente, pero que en realidad no lo es. Lucas 3:14“También le preguntaron unos soldados,  diciendo: Y nosotros,  ¿qué haremos?  Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie,  ni calumniéis;  y contentaos con vuestro salario.

Y luego llegaron los católicos, quienes, para intentar borrar la costumbre de los “paganos”, instauraron el Pan de Almas, un pan hecho de manera especial que cada familia hacía, y que cuando los sacerdotes pasaban, las familias daban el pan a cambio de oraciones para sacar las almas de sus seres queridos del purgatorio, entre más pan, más oraciones… ¿te suena conocido? (ejem… doctrina de la prosperidad). Mat_21:12-13“Y entró Jesús en el templo de Dios,  y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo,  y volcó las mesas de los cambistas,  y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.”

Ahora, hablemos de las manzanas de las que pregunté al principio (no pregunté sólo por curiosidad), pero, ¿por qué las manzanas? ¿Has oído de tradiciones con manzanas en esta fecha? Te platico algunas. Hay varios “juegos” que tienen que ver con las manzanas, por ejemplo: Pescar manzanas en un tonel con agua: El participante que lograba agarrar una manzana con los dientes podía contar con que le saldría bien su romance con la persona de su elección. Para las mujeres, verse al espejo comiendo una manzana y para los hombres cortar la manzana exactamente por la mitad, para saber quién sería tu futura pareja. Pelar una manzana, haciendo que la cáscara quede larga, luego tomarla y tirarla sobre tu hombro, la letra a la que se parezca será la inicial de tu cónyuge. Poner una manzana debajo de tu almohada para soñar con tu futura pareja. ¿Por qué manzanas y por qué amor? ¿Qué tiene que ver con los muertos y esas cosas de halloween? Cuando los romanos llegaron a conquistar la cultura celta, mezclaron dos de sus costumbres con el Samhaim, la feralia y la pomona. Pomona era la diosa de las frutas y fertilidad y se representaba con una manzana, de ahí muchas de estas costumbres.

¿Qué es lo que se practica con estos juegos? La adivinación. En Levítico 20:6 podemos ver que esta práctica es totalmente prohibida por Dios: “Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo.” De hecho, cuando Saúl se disfrazó lo hizo para consultar una adivina pues él mismo lo había prohibido cuando estaba cuerdo. Esta práctica bloquea también nuestra comunión con Dios, por eso, él la prohíbe en Levítico 19:31 (si su Biblia tiene títulos, probablemente arriba de esta sección dirá algo así como: leyes de santidad y justicia): “No os volváis a los encantadores ni a los adivinos;  no los consultéis,  contaminándoos con ellos.  Yo Jehová vuestro Dios. Levítico 20:27 (con el título de la sección: castigos por causas de inmoralidad) dice: “Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación,  ha de morir;  serán apedreados;  su sangre será sobre ellos.”

Hoy en día se consultan a médiums, se consulta a la ouija, se va a los cementerios o se traen pan con sal para tratar de protegerse de los poderes de las tinieblas o para tratar de saber el futuro. Pero, ¿por qué la adivinación es mala? Porque Dios quiere que confiemos en él solamente y que reposemos en él y que toda nuestra vida este a su cuidado, él es un Dios celoso, Éxodo 34:14: “Porque no te has de inclinar a ningún otro dios,  pues Jehová,  cuyo nombre es Celoso,  Dios celoso es.” El ir a estos medios es decirle a Dios que no queremos confiar en él, es darle la espalda a Dios. Y a lo mejor tus amigos de la escuela o el trabajo te invitarán a estas cosas, y te dirán que no tiene nada de malo, pero debemos estar atentos para no dejarnos engañar. Pero recordemos: TODO lo que va en CONTRA de la LEY de DIOS es PECADO.

¿Qué otras costumbres hay en Halloween? Aquí hay algunas:

  • En Escocia algunos jóvenes se reúnen para adivinar en qué orden va a casar los asistentes a la fiesta.
  • Calabaza y nabos huecos y con una cara representando espíritus, usada como linterna con una vela en el interior. Los nabos no eran abundantes en Estados Unidos así se empezó a usar la calabaza. La vela en el interior sirve para ahuyentar espíritus malos (cómo las fogatas) y para avisar que esa casa había pagado el trato.
  • Los “posters” comprados o dibujados hechos por los niños con brujas sobre escobas pasando al frente de la luna muestran a estos seres en camino a un culto especial de Satanás.
  • Se dice que para conocer una bruja, hay que ponerse la ropa al revés y caminar de espaldas en Halloween.
  • Algunos visitan casas encantadas para poner a prueba su valor
  • Otros ven películas de terror (algunas de ellas contratan satanistas para que les ayuden a reproducir auténticamente los ritos, ceremonias, maldiciones, sacrificios, que se muestran en estas películas).
  • Los chicos van al cementerio o simplemente en sus casas, se encierran en sus habitaciones y en grupos juegan pronunciando cosas, para llamar a los espíritus de los muertos.

Esto va contra las enseñanzas de Jesús. Él está en contra de la brujería en todas sus formas: espiritismo, hechicería, adivinación, lectura de cartas, horóscopos, astrología y todo con lo que se encubre esta práctica. Estas han sido declaradas enemigas de la Palabra de Dios desde tiempos muy remotos. Malaquías 3:5“Y vendré a vosotros para juicio;  y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros,  contra los que juran mentira,  y los que defraudan en su salario al jornalero,  a la viuda y al huérfano,  y los que hacen injusticia al extranjero,  no teniendo temor de mí,  dice Jehová de los ejércitos.”

¿Qué es lo que realmente sucede en esta noche? Durante esa noche los druidas no sólo pedían comida, también pedían otra cosa. Recorrían la aldea casa por casa pidiendo un niño o una virgen para quemarlos como sacrificio en la gran fogata, era entonces que los sacerdotes dejaban una fruta con una vela en su interior para prevenir que los demonios entraran y mataran a quienes habitaban ahí, como se explicó anteriormente. ¿Por qué niños y por qué vírgenes? Una ex-ocultista comentó una vez: “Se eligen preferentemente niños porque son los que aún no han pecado y son los preferidos de Dios.” También las vírgenes, a lo largo de la historia, siempre han representado la pureza, por esto se escogía a estas jovencitas.

A lo largo de la celebración, algunas personas se vestían con disfraces hechos con pieles y cabezas de animales sacrificados. Algunos adoraban a nuestro viejo conocido Baal. Se erigía una enorme fogata de año nuevo (para ellos el año nuevo, la nueva vida y el aumento de sus poderes ocurría la noche de Samhaim) y sacrificaban animales y seres humanos como sacrificio a su dios sol y a Samhaim, su divinidad de la muerte.

Era una fiesta pagana, durante la cual se practicaba mucho más que la adivinación; cada 31 de oct se realizan misas negras con sacrificios humanos, incluso bebés. Es una fecha llena de crímenes, droga, secuestros, sexuales, asesinatos, etc. Considerado como festejo satánico y ocultista. Incluso por Anton Lavey, líder de la iglesia ocultista. Pero esto ya no sucede… ¿o sí?

En los últimos años se han encontrado restos de animales y de humanos que han sido degollados en preparación para este día. Personas sin escrúpulos esconden intencionalmente afiladas cuchillas dentro de las frutas, también regalan caramelos envenenados y hasta agujas usadas para drogas o contaminadas con VIH. La policía misma reporta un incremento de los niños desaparecidos en esas fechas.

Este ritual del sacrificio de niños es una blasfemia, al infante lo ofrecen como si fuera el niño Jesús; después de la muerte del niño los satanistas comen pedazos de su corazón y beben un poco de su sangre (esto es por lo que la Biblia dice en Mateo 26:26-28: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados,” sacando de contexto esta cita totalmente y retorciéndola de tal forma que cometen un asesinato para ridiculizar la Palabra de Dios) lo que sirve para rendir culto a satanás.

Aunque en apariencia el halloween es una actividad recreativa y muy llamativa, sobre todo para los niños, su verdadero significado sigue oculto a nuestros ojos en muchas ocasiones. En muchos países, incluyendo el nuestro, los grupos satánicos usan esa noche para un “culto” especial dedicado a satanás y en muchos países alrededor del mundo, se hacen sacrificios humanos, sobre todo de niños que han sido secuestrados de sus hogares y que son ofrecidos como víctimas inocentes en una noche de lujuria, drogas, alcohol y toda clase de desenfrenos, en las llamadas “misas negras”.

¿Qué dice la biblia del halloween? ¿Creían que la Biblia no habla de esto?

Deuteronomio 18:10-14:

Deu 18:10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero,
Deu 18:11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.
Deu 18:12 Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.
Deu 18:13 Perfecto serás delante de Jehová tu Dios.
Deu 18:14 Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.

Todas y cada una de estas cosas son las que se practican en halloween, y de aquí nacen todos los otros horrendos crímenes que vemos en este día.

Participar en cualquier cosa relacionada a estas actividades es olvidarse de Dios. Participar quiere decir “ser parte de”: si participasen ellas estás siendo parte de esta tremenda responsabilidad espiritual: No sólo te estás alejando y olvidando de la adoración a Dios, sino que estás siendo parte de una actividad que glorifica a las brujas y a su padre satanás y van contra todas las enseñanzas de nuestro Señor, quien dice claramente que “El que no es conmigocontra mí es,” (Mateo 12:30).

Hay innumerables referencias bíblicas donde se condena el uso de todas estas clases de mal (aquí un ejemplo con la brujería, Hechos 22:18“A la hechicera no dejarás que viva”). Le debemos a Dios la vida, de él es nuestra vida y a él debemos toda exaltación, Colosenses 3:23: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.” No debemos comprometer nuestro testimonio, sino que debemos abstenernos de todo lo que sea malo, 1 Tesalonicenses 5:22: “Absteneos de toda especie de mal.”

Es una fiesta en la que se exalta lo oscuro y mortal y tenebroso. Y cuando se participa se festeja todo eso. En el caso de las personas quienes lo celebran “inocentemente”, abren puertas al ocultismo y quedan marcados por seguir las obras de la carne. Gálatas 5:19-21:

Gál 5:19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
Gál 5:20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
Gál 5:21 envidias, homicidiosborracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Efesios 5:6-12 (BLS):

Efe 5:6 No se dejen engañar con ideas tontas, pues por cosas así Dios castigará terriblemente a quienes no le obedecen. 
Efe 5:7 Así que, no tengan nada que ver con esa clase de gente. 
Efe 5:8 No conocer a Dios es como vivir en la oscuridad, y antes ustedes vivían así, pues no lo conocían. Pero ahora ya lo conocen, han pasado a la luz. Así que vivan como corresponde a quienes conocen a Dios
Efe 5:9 pues su Espíritu nos hace actuar con bondad, justicia y verdad. 
Efe 5:10 Traten de hacer lo que le agrada a Dios. 
Efe 5:11 No se hagan cómplices de los que no conocen a Dios, pues sus hechos no aprovechan de nada. Al contrario, háganles ver su error. 
Efe 5:12 ¡La verdad es que da vergüenza hablar de lo que ellos hacen a escondidas!

No debemos participar en estas tradiciones aparentemente inofensivas. Si somos de Dios entonces, ¿quién es nuestro enemigo? Nadie dedica un día para celebrar a su enemigo. Y sin embargo, ¿qué es lo que pasa con nosotros los cristianos? Jeremías 2:10-11 (DHH):“Vayan a las islas de occidente y observen; envíen a alguien a Quedar para que se fije bien, a ver si se ha dado el caso de que una nación pagana haya cambiado a sus dioses. ¡Y eso que son dioses falsos! Pero mi pueblo me ha dejado a mí, que soy su gloria, por ídolos que no sirven para nada.”

Ezequiel 20:5-8 (DHH):

“Diles: ‘Esto dice el Señor: Cuando elegí a Israel, hice un juramento a sus descendientes y me manifesté a ellos en Egipto. Solemnemente les juré: yo soy el Señor su Dios. En ese día me comprometí a sacarlos de Egipto y a llevarlos al país que yo les había buscado, un país donde la leche y la miel corren como el agua, ¡el país más hermoso de todos! y a todos sin excepción les ordené que se deshicieran de sus detestables dioses y que no se mancharan con los ídolos de Egipto, porque yo, el Señor, soy su Dios. ‘Pero ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron escucharmeno se deshicieron de sus detestables dioses ni abandonaron los ídolos de Egipto. Yo pensé en descargar mi ira contra ellos, y en castigarlos en Egipto hasta que mi furor quedara satisfecho.”

Somos infieles con el Dios que nos dio todo por amor, aún sin merecerlo. Preguntaba hace un momento que si éramos de Dios, y decimos que lo somos, pero nuestra vida no refleja el “andar como hijos de luz” como quienes conocen a Dios, siendo que Dios nos pide en Deuteronomio 18 que le seamos totalmente fieles a él (versículo 13). ¿Cómo vivimos nuestra vida? ¿Realmente somos de Dios? ¿Será?

¡Dios te Bendiga!

Unidad en el Espíritu 1: La humildad

Hay una canción que me gusta mucho de un cantautor cristiano de nuestros tiempos. La canción se llama “Cristianos” y va ad hoc al tema de esta entrada. Desde que conozco esa canción ha sido un tema de mucho pensar pues es una realidad, si tienes oportunidad de oírla te la recomiendo.

En Efesios Pablo nos habla de diferentes temas respecto a nuestra relación con Dios y con otros. Primero nos dice como Dios nos escogió y sus razones, incluyendo una garantía de nuestra salvación (Efesios 1:3-14), nos habla de la sabiduría y revelación de su vountad y algunos de sus atributos (Efesios 1:15-23), para luego continuar diciendo que la salvación es por gracia, no por obras pues nuestras obras son obras de maldad (Efesios 2:1-10), y de cómo, a través del sacrificio de Jesús en la cruz, Dios restablece la relación con el hombre (pues la habíamos perdido al pecar Adán, Rom_5:12,19; 1Co_15:21) sin importar si somos judíos o gentiles (como nosotros) y nos recuerda que debemos de madurar en nuestra fe (Efesios 2:11-3:13). Para terminar brevemente diciendo que el conocimiento que tengamos (antes, los judíos no podían, ni querían, compartir sus creencias con el resto del mundo, ellos eran el Pueblo escogido por Dios mismo, ¿por qué habrían de hacerlo?) es excedido por el amor y es en este contexto en el que Pablo empieza en el capítulo cuatro a hablarnos de la unidad del cuerpo de Cristo, tema que aborda en diversas cartas y en diferentes formas, ya que es un tema de suma importancia para la Iglesia de Cristo.

Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor. Efesios 4:1-2

En este capítulo Pablo centra su atención en la unidad en el Espíritu que debe tener la Iglesia de Cristo. En el versículo 1, Pablo nos insta a permanecer en esa vocación al que somos llamados. ¿Cuál vocación? La que Dios mismo tiene para cada uno de nosotros al llamarnos hijos suyos.

Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 2 Pedro 1:10-11

Este versículo nos aclara un poco más a que tipo de llamado se refiere. La vocación es un tema que es muy extenso, y no es parte de lo que en esta ocasión quiero compartirte, pero recordemos algo, el llamamiento es algo virtuoso que Dios nos da, algo honroso (las palabras “llamados” y “vocación” derivan de la palabra griega “kalós” que significa justamente eso: hermoso, principalmente bueno; valioso o virtuoso). Pablo nos insta entonces a andar conforme a ese llamado, pero en el versículo 2 de Efesios nos habla acerca de otras dos palabras que a veces no nos gustan: humildad y mansedumbre.

Vamos paso a paso, ¿qué es humildad? Según el diccionario RAE, es la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo a ese conocimiento. También es bajeza de nacimiento o de cualquier especie y sumisión y rendimiento, aunque como jóvenes (y humanos en general) no es algo que nos agrade. Algo interesante es que la palabra humildad usada en este versículo en realidad habla de ausencia de orgullo y de una sencillez de mente, y claro, también habla de humillación (abatir el orgullo y altivez de alguien; arrodillarse o hacer adoraciónde la mente, de un sentimiento de pequeñez, cosa que no nos gusta que nos digan y mucho menos hacer.

Entonces, humildad habla de saber quiénes somos y cuales con nuestras limitaciones y debilidades. Cuando analizamos nuestra situación y condición delante de Dios y en comparación a Dios, simplemente no nos queda más que reconocer que no somos nada delante de él, nada; y en ese conocimiento de bajeza y con corazón sumiso y de adoración delante de Dios, es que hay que vivir conforme a su Palabra. En su grandeza, Jehová nos mira cuando tenemos un corazón humilde y temor de su Palabra, Isaías 66:1-2: “Jehová dijo así:  El cielo es mi trono,  y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.” Seamos como aquel publicano de Lucas 18:9-14, específicamente en el versículo 13: “Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador“, que reconoció sin pretextos su condición, un reconocimiento pleno y sin excusas, sin justificaciones. En el versículo 14 Jesús nos enseña la diferencia de vivir con una actitud de soberbia a vivir con una actitud humilde delante de Dios: “Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Hablando de Jesús (y de nosotros como cristianos, es decir “pequeños cristos”), él mismo se pone como ejemplo de humildad en Mateo 11:29: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” llamándose a sí mismo humilde de corazón. Pablo quiso que los Filipenses también lo entendieran así, y a nosotros nos queda claro en los versículos 2:5-8

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Filipenses 2:5-8

¿Puedes imaginarte al Creador del Universo, el ser Todopoderoso, el Ángel de Jehová, clavado a una cruz humana y reducido a una persona desfigurada y humillada (burlada, exhibida, hecha menos por otros) y muriendo? Pues eso hizo por obediencia para que tú y yo podamos tener una oportunidad de ser librados del castigo que merecemos por nuestros propios crímenes ante la ley de Dios. Pablo nos habla aquí de cómo Cristo se humilló en obediencia, y si seguimos leyendo hasta el versículo 11 veremos que el Padre lo exalta por esa obediencia humilde (esto no quiere decir que debemos humillarnos por obtener una recompensa, eso es ilógico y hasta contradice el concepto de humillación). Ahora, la razón por la que Cristo hizo esto también tiene que ver con su mansedumbre (manso y humilde), pero eso lo veremos en la próxima entrada. Concentrémonos ahorita en la humildad.

Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 1 Pedro 5:5-7

Aquí habla directamente a los jóvenes, dando una instrucción directa de lo que deben hacer, humillarse, tener un modo de pensar humillado por disposición (voluntad propia) y no ser soberbios o exaltarse a sí mismos, pues en varias ocasiones la Biblia advierte de las consecuencias de ambas actitudes del corazón (Proverbios 3:34; Mateo 23:12; Lucas 14:11, por decir algunas). Sabemos que solamente porque Dios es Dios es que él es grande y no hay nadie mayor que él en poder, gloria o sabiduría, y lo maravilloso de eso es que aun siendo quien es, se tomó el tiempo para voltear a vernos y considerarnos (Salmo 138:6:”Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos.“), pero sólo lo hace con aquellos que tienen un espíritu humilde (Isaías 66:2). Esto no quiere decir que Cristo haya venido a morir sólo por algunos cuantos escogidos, sino que en su amor, Cristo murió por todos ya que la voluntad de Dios es que todos alcancemos su promesa (2 Pedro 3:9), pero si quiere decir que sólo aquellos que crean en él y reconozcan su propia condición delante de Dios, alcanzarán esa salvación prometida.

Ahora, la humillación del corazón puede salvarnos de las consecuencias que la altanería y la soberbia pueden traer a nuestra vida, como vemos en el ejemplo del pueblo de Israel al reconocer su pecado en 2 Crónicas 12:7: “Y cuando Jehová vio que se habían humillado, fue palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac.” Y en 2 Crónicas 32:26: “Pero Ezequías, después de haberse enaltecido su corazón, se humilló, él y los moradores de Jerusalén; y no vino sobre ellos la ira de Jehová en los días de Ezequías.

Nuestra humillación también marca la diferencia entre que Dios escuche nuestras oraciones o no, pues él no es un amigo, subordinado o genio de una lámpara al que podamos chasquearle los dedos y automáticamente tenga que contestarnos todas nuestras oraciones.

Mas al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová, así le diréis: Jehová el Dios de Israel ha dicho así: Por cuanto oíste las palabras del libro, y tu corazón se conmovió, y te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar y sobre sus moradores, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová. 2 Crónicas 34:26-27

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmo 51:17:

Los jóvenes de hoy tienen la mala costumbre de actuar cómo la gente de este tiempo, se les dice que deben superarse, que deben estudiar para ser mejores, que deben trabajar arduamente para llegar lejos, y es verdad, no estoy en contra de ello, debemos estudiar y trabajar para no hacernos perezosos y ociosos, pero siempre de acuerdo al propósito de Dios en nuestra vida, en su tiempo, y siendo humildes de corazón, recordando que si llegamos a algún objetivo es por pura Gracia de Dios y porque él nos quiere ahí, no por nuestras habilidades, esfuerzos, intuición… o trampas. Les aseguro que hay un montón de gente que han seguido este camino toda su vida y aun así no han logrado nada. De nosotros depende si la humillación en nuestra vida viene como una actitud voluntaria de nuestro corazón o como consecuencia y castigo de Dios en nuestras vidas orgullosas:

Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron contra su consejo, y fueron humillados por su maldad. Salmo 106:43

Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra. Salmo 119:67

Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos. Salmo 119:71

Entendamos que cuando Dios te humilla no es para hacerte sentir mal o desdichado, sino para corregir tus caminos y acercarte a él. Muchas veces esa humillación es simplemente consecuencia de nuestras propias decisiones y acciones, sin que Dios intervenga para librarte de ella. Sin embargo, esa humillación puede endurecer nuestro corazón si somos orgullosos, si no somos sencillos de mente y corazón, y en lugar de acercarnos más a Dios nos alejamos y lo culpamos por lo que nosotros mismos causamos. Cada uno de nosotros tiene que decidir qué respuesta dará a la humillación cuando venga, voluntariamente o como consecuencia de nuestra vida de pecado.

Ahora, ¿qué tiene que ver todo esto con la Unidad en el Espíritu? Bueno, es algo que iremos viendo, pero era importante aprender que es ser humildes. Pablo nos enseña en esta carta a los Efesios que es una actitud del corazón y que debemos tenerla para poder verdaderamente llegar a esa Unidad en el Espíritu. Sin humildad no podemos ser miembros del mismo cuerpo, no podemos exhortarnos los unos a los otros, no seremos enseñables ni enseñaremos la sana doctrina, pues querremos ser cabeza cuando ese puesto ya está ocupado por Cristo.

Para terminar, te dejo estas dos citas dónde Jesús habla de quién será el mayor explicando que para serlo, hay que ser humildes cómo un niño pequeño.

En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. Mateo 18:1-5

Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió. Marcos 9:33-37

En la próxima entrada hablaremos de esa segunda palabra que Pablo menciona junto con humildad, y que, cuando estudiamos la Biblia, nos damos cuenta que casi invariablemente vienen de la mano, tanto así que podríamos llegar a pensar que son sinónimos. Pero de eso hablaremos después.

¡Dios te bendiga!

Primer paso, Consagración

El camino de Dios es individual, ¿no es cierto? Así ha sido siempre y así será siempre, Dios no tiene nietos, ni primos, ni sobrinos, ni conocidos, Dios tiene hijos.

Para empezar quisiera compartirles algo que compartimos en una clase para adolescentes.

Nehemías fue un hombre que Dios usó para reedificar las murallas de Jerusalén después de la invasión Babilónica muchos años antes. La parte de la escritura con la que comenzaremos es cuando termina ese muro con la ayuda de Dios.

Nehemías 7:1-5

“Neh 7:1 Luego que el muro fue edificado, y colocadas las puertas, y fueron señalados porteros y cantores y levitas,
Neh 7:2 mandé a mi hermano Hanani, y a Hananías, jefe de la fortaleza de Jerusalén (porque éste era varón de verdad y temeroso de Dios, más que muchos);
Neh 7:3 y les dije: No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y aunque haya gente allí, cerrad las puertas y atrancadlas. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalén, cada cual en su turno, y cada uno delante de su casa.
Neh 7:4 Porque la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas.
Neh 7:5 Entonces puso Dios en mi corazón que reuniese a los nobles y oficiales y al pueblo, para que fuesen empadronados según sus genealogías. Y hallé el libro de la genealogía de los que habían subido antes, y encontré en él escrito así:”

El muro ya había sido terminado, tardaron 52 días en hacerlo (Nehemías 6:15, tiempo récord, ¡imagínense!). Ahora es tiempo de organizar la ciudad.

(1) ¿Qué fue lo primero que se hizo después de que el muro estuvo listo?
Nombrar porteros, cantores y levitas, pero ¿porqué? El hecho es que estos eran ministros de Dios. La mejor defensa contra nuestro enemigo siempre es el culto a Dios y Nehemías parecía entender eso. Fueron escogidos (señalados), para la ministración del Señor, era gente que estaba en el templo.

(2 )Nombró un gobernador y un jefe de guardias, y vean las características de Hananías (cuyo nombre significa Jehová ha favorecido): Varón de Verdad y Temeroso de Dios, más que otros. Así deberíamos ser nosotros, hombres y mujeres de verdad, no a medias, y temerosos de Dios pues es el principio de la Sabiduría (Proverbios 1:7).

(3) Dió instrucciones muy precisas para cuidar la ciudad. Ahora, ¿de qué sirven unas murallotas grandotas y poderosas sin vigías? No de mucho, necesitan vigías para poder cuidar la ciudad. Nehemías puso vigilantes enfrente de la casa de cada quién, ¿por qué? Diganme ustedes, ¿no es más fácil proteger lo propio que lo ajeno? ¿Por qué se preocupan más ustedes? ¿Por su boleto del cine o por el boleto de la persona que va adelante de nosotros en la fila?

(4 y 5) En estos versículos se establece que la ciudad no ha sido poblada completamente y Dios es quien pone un sentimiento en Nehemías para saber que hacer. Dios es el que debe guiar nuestros pasos.

Vallamos ahora a Nehemías 11:1-2,

“Neh 11:1 Habitaron los jefes del pueblo en Jerusalén; mas el resto del pueblo echó suertes para traer uno de cada diez para que morase en Jerusalén, ciudad santa, y las otras nueve partes en las otras ciudades.
Neh 11:2 Y bendijo el pueblo a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron para morar en Jerusalén.”

(1-2) Se explica de que forma se pobló la ciudad en un principio después de que fue reedificada. ¿Por qué? Porque no muchos querían vivir ahí, ya fuera por miedo a otros pueblos, por no querer dejar lo que ya tenían, su comodidad, o por cuestiones económicas (Jerusalén no estaba aún activa económicamente como antes), pero rechazaron así la protección de Dios. Nótese que en la ciudad había mucho espacio, pues era algo que iba a tomar mucho tiempo y se estaba previendo esto, el lugar donde iba a estar la gente nueva.

Nehemías 12:27-30 (Biblia al Día)

“Neh 12:27 Cuando llegó el momento de dedicar la muralla, buscaron a los levitas en todos los lugares donde vivían, y los llevaron a Jerusalén para celebrar la dedicación con cánticos de acción de gracias, al son de címbalos, arpas y liras.
Neh 12:28 Entonces se reunieron los cantores de los alrededores de Jerusalén y de las aldeas de Netofa
Neh 12:29 y Bet Guilgal, así como de los campos de Gueba y de Azmávet, ya que los cantores se habían construido aldeas alrededor de Jerusalén.
Neh 12:30 Después de purificarse a sí mismos, los sacerdotes y los levitas purificaron también a la gente, las puertas y la muralla.”

Esta parte de la escritura nos habla de algo muy importante. Si su Biblia es como la mía, en la parte de arriba vienen algunos títulos (estos no son palabra de Dios, pero fueron agregados para fines de estudio), ¿cuál es este título? Dedicación del muro. Esto significa que aquello que les tomó 52 días y ayuda de Dios sobrenatural, lo iban a dedicar a Dios. ¿Pero qué necesitaron hacer todo el pueblo? Purificarse. ¿Qué se hizo con las murallas y las puertas? Se purificaron. ¿Qué es purificarse? Limpiarse, quitar la inmundicia de nosotros. También significa quitar imperfecciones o defectos y hacer que algo quede libre de lo que es perjudicial para si mismo.
Y luego vamos al versículo 43

Neh 12:43  Y sacrificaron aquel día numerosas víctimas, y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento; se alegraron también las mujeres y los niños; y el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos.

Estaban dedicando el muro que construyeron a Jehová y hubo GOZO por estar ahí dónde Dios les dijo que estuvieran.

Dejamos Nehemías y vamos a Daniel 1, pero antes dejenme les comento que esto que leímos en Nehemías fue para aquellos que decidieron seguir la voluntad de Dios, pero, aunque trae gozo, y un gozo tremendo y verdadero, no siempre veremos las cosas del lado bonito, y es ahí donde necesitamos confiar en Dios.

Daniel 1:5-8

“Dan 1:5 Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey.
Dan 1:6 Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.
Dan 1:7 A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.
Dan 1:8 Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.”

Daniel se propuso en su corazón no contaminarse, ¿dónde? Es del corazón de donde nace el deseo de seguir a Dios, no de la boca, no de una idea, no de hacer lo que hacen los demás, no de otro lado, sino del corazón.

Cuál fue el resultado? Daniel 1:18-20.

“Dan 1:18 Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor.
Dan 1:19 Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey.
Dan 1:20 En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.”

El seguir a Dios nos trae mejores resultados que hacer lo que hace el mundo, siempre, aún en situaciones como la de ellos, que era la de esclavitud. Después de esto (tiempo después) Sadrac, Mesac y Abed-Nego terminaron en un horno de fuego calentado 7 veces más de lo normal para que los consumiera, y Daniel en un foso con leones para que lo comiesen, y todo por esa decisión de No Contaminarse, pero esa es otra historia que ustedes pueden leer en este mismo libro, para que vean las situaciones que los llevaron a esos momentos y lo que pasó después.

¿Para qué leímos esto? Veamos algo qué dice Pedro en una de sus cartas

2 de Pedro 3:10-14

“2Pe 3:10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.
2Pe 3:11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,
2Pe 3:12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!
2Pe 3:13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
2Pe 3:14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.”

Debemos estar preparados para el día en que Cristo regrese, el día del Señor. En ese tiempo habrá un caos, pero nosotros tenemos una esperanza, por eso debemos estar preparados para cuando eso pase, como dice el versículo 14 (en versión Biblia en Lenguaje Sencillo) “Por eso, queridos amigos, mientras esperan a que esto suceda, hagan todo lo posible por estar en paz con Dios y porque él los encuentre sin pecado.” Si queremos ser parte de esa esperanza debemos cumplir un requisito, el de ser sin pecados, en otras palabras, puros.

2 Corintios 7:1

“2Co 7:1  Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”

Esas promesas requieren una condición, como muchas promesas de Dios. ¿Cuál es? Limpiarnos, tanto física como espiritualmente. (NO se refiere a bañarse, aunque a algunos puede que les haga falta), y perfeccionarnos (ir mejorando y creciendo), ¿en qué? En SANTIDAD. ¿Qué es santidad? Es ser puro, es ser apartados para Diospara NADIE ni NADA más. ¿Quién es Dios para nosotros? ¿Nuestro Padre? ¿Nuestro Señor? ¿Quién es Dios para ti?
Respondiendo eso, Dios nos pregunta en Malaquías 1:6

“Mal 1:6  El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?”

Recordemos un poco lo que es la idolatría: es poner algo o alguien en el lugar, dentro de nuestro corazón, que le pertenece a Dios. Hay un ídolo que no tomamos mucho en cuenta, que no nos gusta tomar en cuenta. Ezequiel 14:3 Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?  ¿Dónde estaban los ídolos? ¿Sabes en qué están basados muchos de esos ídolos, sobre todo los guardados en el corazón? En nosotros mismos. Hay una palabra griega que identifica a esa cultura plenamente, Hedonismo. Pero, ¿qué es eso? Es jugar al yo-yo: Yo soy así, yo hice esto, yo gané tal cosa, yo merezco más, yo soy hijo del REY. Es creer que el mundo gira alrededor de mí y no de Dios, ponerme a mí y a mis deseos, necesidades y caprichos antes que a Dios y su voluntad. Y veamos ahora Ezequiel 14:7-8

“Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y viniere al profeta para preguntarle por mí, yo Jehová le responderé por mí mismo; y pondré mi rostro contra aquel hombre, y le pondré por señal y por escarmiento, y lo cortaré de en medio de mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová.”

¿Cómo terminarán estas gentes?

Pero eso nos lleva a una última pregunta, ¿cómo le hago yo para ser santo, para apartarme para Dios, en caso de que decida hacerlo? Necesitas consagrarte. ¿Qué significa eso? ¿Qué costo tiene? Veamos.

Éxodo 32:25-29,

“Éxo 32:25 Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos,
Éxo 32:26 se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví.
Éxo 32:27 Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente.
Éxo 32:28 Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.
Éxo 32:29 Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros.”

Aquí hay un ejemplo del Pueblo de Israel. Moisés había ido a hablar con Dios, pero al pueblo le pareció que se tardó mucho tiempo y creyeron que ya estaba muerto. Debido a esto el pueblo decidió dejar la adoración a Dios y hacen un becerro de oro, lo que Aarón, el sumo sacerdote, permitió.
El pueblo estaba en plena pachanga, pero una pachanga mundana totalmente, adorando un ídolo y haciendo lo que cada quién quería. ¿Cuál fue la consecuencia de apartarse de Dios? Muerte, y vean que tipo de muerte, ¿quién mató a quién? Imginense lo que habrá pasado por la cabeza de los levitas (de la tribu de Leví) en el momento que iban caminando por el campamento, espada en mano, con la instrucción de matar a quién había adorado al ídolo y derrepente se topa cada uno con su hermano de sangre, con su mejor amigo, con su novia, con su padre, con su hijo, a los cuales vieron adorando ese becerro de oro. Mi pregunta es, ¿qué hubiera hecho yo en esa situación? Ellos obedecieron al pie de la letra, pero, ¿qué se logró con esto? El versículo 29 dice que eso permitió que la tribu de Leví se consagrara a Jehová, que fueran dedicados sólo a Él, por ese celo que tenían de las cosas de Dios. Para ellos fue más importante Dios que su propia familia y amigos.

La palabra “consagrado” usada en este versículo es la palabra hebrea “malé” (מָלֵא) o “malá” (מָלָא) y significa, entre otras cosas, llenar o (intr.) ser llenado de, en una aplicación amplia (lit. y fig.):- abastecer, armar, colmar, completar, conceder, consagrar, cortar, cumplir, desbordar, disponer, embarazar, engastar, entregar, fielmente, juntar, perfecto, reafirmar, reunir, saciar, suministrar.

Pero esto que significa? ¿Qué para ser santos debemos matar a nuestro papá o nuestra mamá? Quizá a nuestro hermano/a, total, nadie lo/a extrañará. ¡NO! ¿Dónde estaban los ídolos de los que habla Ezequiel? En nuestro corazón. Bueno, entonces significa que me tengo que suicidar para matar mi corazón. ¡NO! Tampoco. Significa que para poder consagrarnos plenamente a Dios debemos matar aquello que “amamos” de nosotros mismos, nuestra vanidad, nuestros deseos, nuestro ego, nuestro orgullo, nuestra voluntad, nuestros sueños, nuestros caprichos, nuestro TODO. ¿Suena muy feo? ¡Vean lo que tuvieron que hacer los levitas para poder ser consagrados! Sin embargo, si nos entregamos totalmente a Dios, él se encargará de poner en nosotros los deseos, anhelos, metas y objetivos que sean de acuerdo a su voluntad, cambiará nuestra forma de pensar y nos daremos cuenta que el-él es mejor que un yo-yo.

Esta bien, supongamos que quiero consagrarme, ¿qué hago?

Romanos 12:1-2 dice:

“Rom 12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Rom 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Hay que sacrificarnos de forma consiente, sabiendo lo que hacemos, y por voluntad propia, (no por no quedar mal, o porque los otros no digan nada; es o sí o no, no hay un punto intermedio). Hay que transformarnos, cambiar de fondo, de manera de ser y de pensar: que si digo maldiciones ahora diga bendiciones, que si digo mentiras ahora diga la verdad, que si robo ahora dé, que si veo cosas que no debería de ver ahora estudie la Palabra, que si le respondo a mis padres ahora les pregunte “¿en qué te ayudo?, que si prefiero algo antes que a Dios ahora sea primero Dios, segundo Dios y tercero Dios. Porque su voluntad ES buena, es agradable y es perfecta.
Necesitamos matarnos a nosotros mismos, pero eso no nos gusta, sobre todo en cuanto a tomar nuestras propias decisiones, sentimos que nuestra libertad es coartada y no queremos que eso pase. Pero entonces… ¿qué va a ser, yo o Dios?

Dios también dice algo en Amós 2:4  (Dios Habla Hoy) “Así dice el Señor: “Los de Judá han cometido tantas maldades que no dejaré de castigarlos; pues rechazaron las enseñanzas del Señor y no obedecieron sus leyes, sino que adoraron a los mismos ídolos que sus padres habían adorado.” El pueblo de Israel rechazó las enseñanzas de Dios y desobedeció sus leyes, y por esto dice Dios que no los iba a perdonar. ¿Cuántas veces hemos estado nosotros mismos en esa situación? En donde sabemos que es lo que debemos hacer, lo que Dios espera que hagamos, pero decidimos hacer lo que nosotros queremos o lo que el mundo nos dice que hagamos, pues somos como niños fluctuantes que no podemos decidir correctamente que es lo mejor para nosotros. En ocasiones hay que dejar de hacer lo que a veces queremos hacer (en nuestra carne) por hacer lo que Dios quiere que hagamos.

Colosenses 3:16-17 (Biblia Lenguaje Sencillo)

“Col 3:16 No se olviden nunca de las maravillosas enseñanzas de Cristo. Y cuando se enseñen unos a otros, o se corrijan, háganlo de manera inteligente. Canten salmos, himnos y cantos espirituales, dando gracias a Dios de todo corazón.
Col 3:17 Y todo lo que hagan o digan, háganlo como verdaderos seguidores del Señor Jesucristo, y denle gracias a Dios el Padre por lo que Cristo ha hecho por ustedes.”

Todo, incluyendo el muro que hicieron los Israelitas en el tiempo de Nehemías. Muro que después de terminar purificaron para poder dedicarlo a Dios.

¿Para qué nos consagramos? Para poder dedicar nuestra vida solamente a Dios y a nadie más, para que todo lo que hagamos y digamos podamos dedicarlo a Dios, en todo momento y en todo lugar. Para poder estar con él por la eternidad.

Sigamos la Palabra de Dios, estudiémosla, que la próxima vez que alguien me diga que valla al libro de Habacuc yo sepa dónde está porque estudio la Biblia y que no pregunte: ¿Y eso con que se come? Seamos diferentes, seamos Santos, Hijos de Dios. Mira, yo no sé cómo esté cada uno de los que leen esto, no sé en que estén batallando o si no batallan en nada. Yo sí batallo en muchas cosas, pero Dios nos da una oportunidad de consagrarnos a él, pero es una decisión propia, si la tomamos. Tú decides, cada quién decide. Ora en el lugar donde puedas estar a solas con Dios para que él te ayude a entender su Palabra en tu vida, y si estás dispuesto o dispuesta, consagra hoy tu vida a Dios y no te esperes a crecer y darte cuenta un día y decir: ¿Por qué no lo hice antes?